La noche internacional o el culto a la diversidad

El jueves pasado, el departamento de lenguas modernas del colegio donde trabajo organizó una «noche internacional». El objetivo de este acto es mostrar la diversidad lingüística que hay en el colegio. Cuando me propusieron hacer algo dije que sí, pensando que iban a venir cuatro padres y ya está. Esa mañana fui a enseñarle mi PowerPoint a la jefa de departamento y le dije que igual debíamos hacer mi taller en grupos de 4 a 6 padres, pero me dijo que los grupos tenían que ser más grandes porque en la anterior edición (hace dos años) habían asistido unas 500 personas. Aquí es cuando empecé a hiperventilar.

Yo mientras me escondía en la sala de profesores.

Yo mientras me escondía en la sala de profesores.

La noche internacional consta de dos partes: la didáctica y la artística. En primer lugar, los padres pasan por el pasillo del departamento en dirección a la cafetería, donde muchos padres han llevado comida típica de sus países de origen. Y cuando digo muchos padres, quiero decir MUCHOS padres. El nivel de participación es increíble. La pena es que estuviera haciendo actividades y cuando acabé no quedaba mucho :(. Sin embargo, antes de llegar a la cafetería tienen que pasar por delante de las cuatro clases de idiomas, donde había actividades diferentes. La primera aula era la mía, que compartía con Portugal. La parte de este país la organizaron alumnas portuguesas. Tenían una presentación que mostraba diferentes ciudades, folletos, revistas… ¡y cientos de croquetas de bacalao! No hace falta decir que me puse morada. También tenían los típicos pasteles de nata, pero había menos y volaron en seguida.

Pasteis de bacalhau... ¡ñam!

Pastéis de bacalhau… ¡ñam!

Pastéis de nata, qué pena no haberlos probado.

Pastéis de nata, qué pena no haberlos probado.

Y, bien, ¿qué hice para la parte de España? En un principio iba a hacer como una mini clase de español para los padres, pero eso ya lo iban a hacer para francés e italiano. Así que me inventé un concurso sobre cultura española, cubriendo todos los tópicos, pero explicándolos cuando resolvía la pregunta. Al menos espero que ya sepan que no todos los españoles dormimos siestas de una hora después de comer o que la paella real no lleva chorizo. Cuando acertaban una pregunta les daba un premio, que era una imagen de algo típico, una chica que bailaba flamenco, tapas, etc. Al principio les daba un poco de vergüenza, pero hubo un grupo que se lo tomó en serio y hubo competición agresiva. Creo que el mejor momento fue cuando me di cuenta de que la directora había entrado y estaba pegando saltitos al fondo de la clase con la mano levantada porque quería contestar a la pregunta: «¿en qué equipo de fútbol juega Messi?». ¡Ah! Además, una profesora que vivió muchos años en España hizo tortilla y trajo chorizo y queso.

Casi lloro cuando vi esto.

Casi lloro cuando vi esto.

En cuanto a las otras clases, la profesora de mandarín hizo un taller de caligrafía china, la auxiliar de francés hizo una clase sobre cómo preguntar por información en una oficina de turismo en París y una de las profesoras en prácticas, que es medio italiana hizo una simulación sobre un restaurante italiano.

Una hora después empezó el espectáculo. Madre mía. Si esto lo hubieran intentado en mi colegio habríamos acabado en cinco minutos. En primer lugar por la cantidad de gente que participó y en segundo lugar, por la calidad y el talento que tienen algunos profesores y alumnas. Por lo que vi mi colegio cuenta con un pianista rusa excepcional, una cantante de fado inesperada (es una de las profesoras de idiomas y yo no sabía que cantaba),  y una monologuista que adaptó un cuento africano a los tópico que tiene la gente sobre su país. En cuanto a las alumnas pudimos ver a siete u ocho que saben tocar el violín y otras tantas que tocaron la flauta y tocaron una canción irlandesa, una alumna minúscula que tiene una voz que ya quisieran muchos de los que se presentan a Operación Triunfo y similares y una de mis alumnas, que nació en Nigeria, pero vivió muchos años en Italia y que recitó un poema en italiana y otro en igbo, su lengua materna. Sin embargo las que más me gustaron fueron una chica que hizo danza contemporánea y unas chicas que bailaron danza irlandesa. Normalmente a mí la danza contemporánea me da un poco igual, pero se notaba que esta chica tenía muy buen nivel, de hecho luego me contaron que ha ganado premios y concursos. Luego, la danza irlandesa me gustó mucho porque sólo lo había visto en películas y la verdad es que fue muy divertido. Además yo siempre lo había visto en series o películas de época, entonces los vestidos eran muy sencillos, los que llevaban ellas eran más parecidos a los del patinaje artístico.

Los vestidos eran así pero con muchas lentejuelas.

Los vestidos eran así pero con muchas lentejuelas.

Me gustó mucho la experiencia, tanto por las actuaciones que vi como por el nivel de participación, de profesores, alumnos y padres. Muchos padres estaban muy interesados y hacían preguntas sobre sus hijas, o sobre España o intentaban decir algo en español («do servesas, poh favóh» fue lo que más escuché). La auxiliar de francés y la profesora italiana también me comentaron lo mismo. Además, mucha gente iba vestida con trajes típico de su país, lo que fue muy interesante.

Para terminar me quedo con unas palabras de la directora. Dijo que vivimos en una comunidad donde se integra a todas las culturas y en la que todos son iguales, pero que al mismo tiempo se enorgullece de sus orígenes y su diversidad. Se puede ser extranjero, se puede estar integrado, pero al mismo tiempo se puede mostrar lo que te distingue del resto y creo que muchas sociedades deberían aprender de esto.

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Pequeñas alegrías de una auxiliar de conversación

Parece que siempre apuntamos a algo grande, algo que podamos decir: “lo he conseguido”. Algo por lo que la gente nos respete. Al final, son esas pequeñas cosas las que hacen que te sientas satisfecha con tu trabajo y veas que lo que haces da resultados. Esta semana ha sido así. Esta semana he tenido tres pequeños “logros” que me han demostrado que estoy aportando un granito de arena en este colegio.

El viernes pasado las alumnas tuvieron la recuperación del examen oral de español. Estuve trabajando con ellas toda la semana para ayudarlas a mejorar su pronunciación y volví a grabar sus ensayos para que pudieran tener a un nativo como referencia mientras estudiaban. El lunes una de las chicas se acercó y me dijo: “Miss, I got a C!”. Una C equivale a un 7, más o menos. Había suspendido el examen dos semanas antes y la profesora me había dicho que no tenía muchas esperanzas en que fuera a estudiar más. Parece mentira, pero estas sesiones de conversación durante la hora del almuerzo están dando sus frutos.

Por otro lado, he estado trabajando con una niña que está en el equivalente a nuestro 1º de ESO durante las dos últimas semanas. Sus padres son ecuatorianos pero ella nació en Reino Unido, por lo que habla y entiende todo, pero le cuesta mucho escribir. Escribe como habla, sin prestar atención a las haches, la be y la uve y los acentos. Además, como siempre ha ido al colegio aquí, ha estudiado español como lengua extranjera por lo que se aburre mucho en clase y acaba por no prestar atención. La profesora me ha encargado trabajar con ella y corregir las redacciones que hace, que son más complejas que la de sus compañeras. Cuando me di cuenta del problema con los acentos, le pregunté a la profesora, que es francesa, si podía enseñar las reglas de acentuación a la niña, ya que ella sabe cómo se pronuncian las palabras. Después de un par de clases en las que le enseñé las reglas básicas e hicimos un par de ejercicios, esta niña acentúa prácticamente a la perfección, dejando de lado las excepciones y los triptongos, que los veremos en unas semanas.

Sin embargo, hoy ha sido la guinda del pastel. He entrado una clase en la que estoy de apoyo con la misma profesora de antes y me dice: “Marina, ¿cómo has conseguido que Alice pronuncie bien “vacaciones”. El año pasado lo intenté durante seis semanas y no lo conseguí”. A Alice le cuesta bastante la pronunciación y después de 15 minutos intentando que lo pronunciara bien y consiguiendo como máximo un “vacashes”, me acordé de un libro que vi una vez con frases en varios idiomas escritas fonéticamente para los angloparlantes. Fui a la pizarra y escribí “VAH-KAH-SEE-ON-NESS”. Ahora enseña a sus compañeras cómo pronunciarlo.

Y, bueno, eso es todo. Hoy me acuesto con la sensación de haber cambiado algo, por pequeño que sea, en el aprendizaje de español de estas chicas y lo gratificante que es ver un progreso en su nivel.

Buenas noches a todos y que paséis buen fin de semana.

🙂

¡Ya está aquí, ya llegó!

Españoles, 2012 ha muerto. Y con él un año muy intenso, de estudiar y trabajar como si no hubiera mañana, de tomar decisiones para el futuro y llevarlas a cabo. También ha sido mi último año de carrera, con todo lo que conlleva: querer hacerlo todo, porque es el último, y hacerte un horario tan intenso que te dejaba media hora para comer y desplazarte a la otra punta de la facultad. Todo por esas clases de alemán matutinas que hicieron que superara el trauma que tenía con el idioma de Goethe gracias a una profesora 100% motivadora. Además, esos treinta minutos para comer me dieron la oportunidad de conocer a tres personitas que se convirtieron en mucho más que compañeros y con la que podías mantener conversación en voz pasiva sin que a ninguno le pareciera raro.

También, tuve la idea loca de unirme a otros tres locos para hacer el vídeo de graduación. Sólo nosotros sabemos lo que hemos pasado, cuando todo lo que podía salir mal, salió mal, pero al final quedó muy bien. El vídeo también sirvió para crear un grupo tan unido como heterogéneo, será que los polos opuestos se atraen. Este último cuatrimestre tan ajetreado me sirvió para darme cuenta de que puedo hacer muchas más cosas de las que pensaba. Ahora tengo claro se puede estudiar, trabajar y tener otros proyectos si gestionas tu tiempo de manera apropiada y que muchas veces, cuando decimos “no tengo tiempo para eso” no es cierto. Igual no tuve la vida social más intensa de mi vida, pero estoy muy satisfecha con el pequeño “sacrificio” que hice y no me arrepiento en absoluto.

En septiembre, como ya conté aquí, empecé a trabajar como auxiliar de conversación en Londres. Después de tres meses de trabajo puedo decir que está siendo una experiencia más que positiva. Estoy aprendiendo muchísimo, sobre todo en cuanto al uso del español. Además he tenido la suerte de estar en un colegio con bastante nivel de idiomas en el que se puede ir un poco más allá. Sin embargo, lo mejor de todo es el ambiente que se respira en el colegio. También he empezado como traductora freelance y he tenido la oportunidad de conocer a la estupenda red de “Traductoras en Londres”, que siempre tienen un consejillo útil para mí

En definitiva, ha sido un buen año, tanto en lo académico-profesional como lo personal. Me he dado cuenta de que si junto a las personas que suman en mi vida con las que restan, el balance es muy positivo. Doy gracias por estar rodeada de gente tan fantástica, tanto de forma literal, como en la distancia. Gente que puede ser que no veas más que una vez o dos al año pero siempre están ahí, gente que con un mensaje de Whatsapp te hace reír a carcajadas en un autobús y que la gente te mire como si estuvieras loca.

¿Mis propósitos de año nuevo? Seguir como hasta ahora, hacia adelante; tener menos miedo de equivocarme, y equivocarme, un poco, para corregir e ir a mejor. Pero sobre todo, tener optimismo. El 29 de diciembre me reuní con unos cuantos compañeros de la universidad. Me dio muchos ánimos ver que todos tenemos proyectos diferentes y, en general, estamos contentos con lo que hacemos. Por un día nos preocupamos sólo de charlar y contarnos qué habíamos hecho.

El último propósito es escribir más por aquí, no sólo de traducción, porque no sólo también soy traductora, sino docente, viajera, lectora y persona curiosa en general.

Pues eso, que espero que el 2013 sea todavía mejor que 2012 y espero contaros mucho más por aquí. ¡Feliz 2013!

¿Cómo se aprende español en el Reino Unido?

Pues… ¿más o menos como aprendemos nosotros inglés, no?

Es lo que yo pensaba antes de empezar a trabajar como auxiliar de conversación, pero después de dos meses enseñando español (o intentándolo, al menos) puedo decir que las metodologías son completamente distintas. Siempre nos quejamos de que los idiomas se aprenden muy mal en el sistema educativo español. Sin embargo, después de haber visto cómo se enseña español en Reino Unido, puedo decir que su sistema tampoco me parece nada efectivo. Por supuesto sólo puedo hablar de mi colegio, pero otros auxiliares que están aquí me han contado lo mismo.

En primer lugar el problema principal del alumnado británico es que no dan prácticamente gramática cuando aprenden inglés, por lo que luego es muy difícil  enseñarles otros idiomas. Imaginaos mi ataque al corazón cuando me preguntaron que qué era un verbo o las caras de póquer que ponen cuando digo que el adjetivo va detrás del sustantivo. Sin palabras. Siempre nos quejamos de que en España hacemos demasiado hincapié en la gramática y poco en los aspectos comunicativos. Totalmente de acuerdo. Pero ni tanto, ni tan calvo. Creo que antes de poder comunicarse en otro idioma hay que tener claros algunos conceptos gramaticales bien claros. Por ejemplo, a mi me preguntan mucho por qué es “yo canto” pero “tú cantas” porque no entienden que los verbos se conjuguen.

Por otra parte está el tema de los resultados. Si un colegio no tiene buenos resultados, le asignan menos fondos al año siguiente, por lo que el objetivo principal es que la mayoría de los alumnos apruebe (creo que una auxiliar me dijo que era el 80%) así que prácticamente todas las clases se enfocan a la preparación de exámenes. En mi colegio, se evalúa las expresiones oral y escrita en dos “controlled assessments” cada uno, que quiere decir que primero los corrige el profesor y luego lo envían a un comité evaluador oficial que revisa el examen y las correcciones del profesor. Y, ¿cómo preparan los exámenes? Pues bien, en mi colegio el método es: (1) te dicen las preguntas del examen (sí, se sabe con antelación), (2) haces un borrador, (3) la profesora te lo corrige, (4) lo repites hasta que la profesora esté contenta o te quedes sin tiempo, (5) te aprendes lo escrito DE MEMORIA, y (6) haces el examen.

Mi pregunta es ¿cómo puedes aprender un idioma estudiando textos de unas 300 palabras de memoria? Muchas veces me he encontrado con que no entienden la pregunta si la formulo de otra manera o que me contestan a la pregunta 1 aunque haya preguntado por la 2 primero porque las aprenden en ese orden. No me extraña que a muchas les parezca que los idiomas son aburridos y una pérdida de tiempo. Muchas no quieren seguir estudiando idiomas el año que viene porque dicen que no son nada interesantes. La verdad es que es una pena, y más viniendo de un colegio especializado en idiomas.

Se podría pensar que es culpa de la manera de dar clase de los profesores o decir que son muy pasotas. Yo no puedo hablar en general, pero en mi colegio se dejan la piel literalmente. La semana que viene es el examen oral y me han pedido que haga horas extra para grabar los discursos de todas las niñas en sus móviles para que puedan escucharme y coger la pronunciación y la entonación.

En resumen, me he encontrado con un sistema muy diferente al que me he tenido que acostumbrar y que cambia por completo la manera de dar clase que tenía. Me gustaría que si hay algún auxiliar que tenga una experiencia distinta o que esté en otro país que compartiera su opinión para poder contrastar los diferentes puntos de vista.

¡Hasta la próxima!

El valor de la paciencia II: trámites para la beca de auxiliares de conversación

En mi anterior entrada comencé a explicar los trámites para trabajar como auxiliar de conversación en el extranjero. Como ya dije, a principios de junio se publicaron las listas oficiales de adjudicados. A partir de aquí me centraré en los auxiliares de Reino Unido, ya que cada país tiene un sistema diferente y pide documentos distintos.

El 20 de junio nos enviaron un correo electrónico en el que nos informaban de la región a la que habían enviado nuestro dossier. Destacaban que este destino era provisional y que podrían llamarnos de otra región. Adjuntaron este mapa en el que podéis ver las regiones numeradas por si estáis interesados en pedir la beca. Además nos avisaban de que teníamos que responder inmediatamente cuando el colegio se pusiera en contacto con nosotros y nos ofrecían una lista de preguntas que teníamos que hacer a nuestro mentor como fechas, alojamiento, forma de vestir, etc.

El 22 de junio recibí un correo electrónico de la que ahora es mi mentora en el que me ofrecía un puesto de trabajo. Después de los gritos de alegría, llamar a mi madre y demás, respondí al correo para aceptar el puesto, por si se lo pensaba mejor y retiraba la oferta. Como podéis ver en mi caso tardaron muy poco, pero más o menos tardaron desde un par de días a un mes o mes y medio, por lo que hay que seguir teniendo paciencia. Además, recuerdo que en agosto empezaron a llamar a reservas cuando todavía había gente que aparecía como “adjudicada” en la lista que todavía no habían llamado. No me cansaré de repetir que el procedimiento es de lo más raro y oscuro.

A partir de aquí comienza el papeleo con el colegio. Cada colegio pide documentos diferentes pero lo que todo el mundo tiene que presentar es un certificado en el que conste que no tenemos antecedentes penales en nuestro país (es un requisito para todos los puestos en los que se trabaja con niños, creo recordar). Yo lo que recomiendo es que lo pidáis en julio aunque el colegio no se haya puesto en contacto con vosotros porque no queréis plantaros en agosto y que haya oficinas cerradas, que ya sabemos como es España en verano.

Y poco a poco ves como ya lo tienes todo y cada vez queda menos tiempo para irte. La verdad es que estoy encantada con el colegio. Mi mentora respondió a todas mis preguntas a lo largo del verano. Además me puso en contacto con la auxiliar francesa que también trabaja en el colegio y congeniamos en seguida.

Pues esto es todo, amigos. Seguro que me he dejado muchas cosas en el tintero, pero no tenéis más que preguntar e intentaré responder lo mejor que pueda.

Pasad un buen fin de semana.

El valor de la paciencia o los trámites para pedir la beca de auxiliares de conversación

En los comentarios de mi anterior entrada, Lourdes me pidió que explicara un poco más sobre la beca. En esta entrada explicaré de manera general en qué consiste la beca y daré algunos consejillos por si estáis interesados en pedirla.

En primer lugar, ¿qué es un auxiliar de conversación? En teoría servimos de apoyo en las clases de español, pero esto tiene muchas interpretaciones. En mi caso sólo preparo a las alumnas de año 10 y 11 (equivalente a 3º y 4º de ESO) para los exámenes del GCSE, una especie de Selectividad o, como lo definió un amigo, los TIMOS de Harry Potter. Otros auxiliares tienen todos los cursos o se llevan grupos pequeños fuera de las clases para conversar con ellos.

“Toda” la información la podéis encontrar aquí, pero lo pongo entre comillas porque no hay demasiada información. Antes de comenzar con los trámites quiero advertir que el proceso de selección es lo más oscuro que he visto en mi vida, en el que se puede “enchufar” sin que se note nada. Conozco a mucha gente que podría haberse ido pero se ha quedado fuera. También hay que tener en cuenta que cada vez más gente pide la beca por lo que cada vez las posibilidades de conseguirlas son más reducidas. A continuación explicaré todos los trámites que tuve que realizar para estar aquí casi un año después.

El 22 de enero se abrió la convocatoria para el curso 2012-2013. Eso fue un jueves y el viernes siguiente era el último día de clases antes de las vacaciones de Navidad. Entre los muchos documentos que tenéis que entregar está el Certificado Académico Personal, básicamente el expediente que os podéis descargar gratis desde el Campus Virtual (al menos en la UA), pero que tiene que estar firmado por tres personas y que suele tardar dos o tres días en expedirse. Imaginaos cómo estaba la secretaría ese jueves y viernes y los dramas que allí se vivieron. Claro, vosotros diréis: ¿por qué no lo tramitas todo a falta del certificado y lo pides el primer día de universidad? Porque, señoras y señores el plazo de presentación de solicitudes acabó el 10 de enero, un día después de la “vuelta al cole”. Spain is different.

Además también se necesita una carta de recomendación de un profesor y, claro, no vas a llamarlo en Nochevieja para desearle un feliz año nuevo y pedirle que te mande por correo ordinario una carta de recomendación firmada y sellada… Lo que muchos compañeros y yo hicimos fue mirar la convocatoria del año anterior con antelación y pedir el certificado y la carta bastante antes de las vacaciones.

Entonces, cuando pasa el día de Navidad y tienes unos días “tontos” sin compromisos navideños y no te apetece estudiar para los exámenes de enero (en la UA empiezan nada más acabar las vacaciones) te pones con la beca. Vale, tienes que registrarte en Profex, que es una intranet como el Campus Virtual. Esta es la parte fácil, tan fácil como abrir una cuenta en cualquier red social y similares.

Ahora viene la parte de la paciencia (primera parte): subir tooooooodos los documentos que consideras como méritos (cursos de idiomas, experiencia laboral, etc.) para crear un currículum. Por lo tanto antes de este paso tienes que haber escaneado y pasado a PDF todos los archivos que consideres importantes. Yo me volví un poco loca y subí todo lo que consideraba que tenía algo de relación con el programa, no sé si fue determinante en la selección pero no hay nada malo en subir documentos de más, ¿no? Lo de la paciencia viene porque, como ya habéis visto, el periodo para tramitar la beca es muy reducido y hubo días en los que Profex colapsó. Así que respirad hondo y luchad contra el impulso de acordaros de todo el Ministerio de Educación y sus familiares.

Cuando ya lo habéis subido todo y habéis comprobado treinta veces que todo está bien es el momento de solicitar la beca “de verdad”. Pero no os preocupéis, aquí también hay que subir documentos: la carta del profesor, tu carta de motivación y el impreso de autobaremación. IMPORTANTE: no os pongáis más puntos de los que tenéis en el impreso. Se dijo que el año pasado tardaron tanto en publicar la resolución porque un alto porcentaje de los solicitantes se había puntuado mal.

Después toca seleccionar países: podéis seleccionar dos países en los que se hable el mismo idioma. Aquí os recomiendo que reflexionéis un poco sobre lo que queréis. ¿Queréis trabajar de auxiliar de conversación o queréis vivir en Australia? Es algo que hay que tener en cuenta porque el año pasado se ofrecieron 350 plazas para Reino Unido y 2 para Australia. También en el caso de Reino Unido, Alemania y Francia podéis elegir las zonas donde os gustaría trabajar y para todos los países si queréis un colegio de primaria o de secundaria y si preferís vivir en una ciudad o zona rural.

Además tienes que enviar el documento que se genera cuando te inscribes por correo o si tienes certificado digital la puedes registrar desde Profex.

Ahora comienza la espera. Paciencia, la palabra es PACIENCIA.

A principios de marzo y muy poco a poco el estado de las solicitudes empezó a cambiar a “admitido”. ¿Crees que tienes plaza? Pues no, sólo quiere decir que adjuntaste bien todo, si no, tienes un plazo para subsanar los problemas que pueda haber.

En mayo la gente ya estaba desesperada, llamando al Ministerio y todo. Ante todo, tranquilidad, la beca saldrá pero también hay mucho exaltado, tenía que decirlo. No sé cómo a finales de mayo alguien encontró (se dice que hackearon la página) un documento de Google en el que figuraba una lista provisional de gente “aceptada”. Cundió el pánico, la gente se confió, se enfadó o volvió a llamar al Ministerio. Repito: paciencia.

Al final, a principio de junio salieron las listas oficiales de adjudicados, reservas y sin plaza. Como ya he dicho es un procedimiento muy oscuro porque en las listas aparece tu nombre, tu DNI y el país al que te han asignado. No hay posibilidad de saber si te han puntuado correctamente o saber por qué te has quedado fuera, cosa que me parece tremendamente injusta. Si estabas adjudicado tenías que aceptar la adjudicación y enviar las fotocopias compulsadas de tooooodos los documentos de Profex. A partir de ahí hay que esperar hasta que el colegio se ponga en contacto contigo, aunque tampoco te garantizan que vayas a tener plaza todavía, pero eso ya será en otra entrada, que me estoy alargando mucho. Además quiero preguntarles a ellos cómo son los trámites vistos desde su lado.

¡Saludos!

Marina

Nothing endures but change

¡He vuelto! Y con muchas novedades. En realidad esta entrada trata sobre el cambio. Muchas cosas han cambiado desde la última vez que escribí, pero debido a esas muchas cosas (y a la pereza, también) he tardado mucho en seguir con el blog. Creo que a partir de ahora el blog va a dar un giro temático, aunque creo que es mejor explicar los cambios antes de entrar en materia. ¡Allá vamos!

A finales de septiembre me mudé a Londres para trabajar de auxiliar de conversación en un colegio/instituto. Después de dos semanas infernales buscando piso (una, que es puntillosa y le gusta que su habitación tenga ventana, no tenga humedades en las que pueda criar penicilina o que quepamos la cama y yo al mismo tiempo) comencé a trabajar en un instituto de Harrow, a las afueras de Londres.

Para los que no conozcan el programa de auxiliares de conversación, se trata de unas becas del Ministerio de Educación que consisten en dar apoyo, sobre todo en la práctica oral, a estudiantes de español extranjeros. Vamos, lo que muchos de nosotros habríamos deseado tener en nuestras clases de inglés del instituto: un nativo. Después de un mes de trabajo, ya tengo algunas reflexiones que me gustaría compartir con vosotros respecto a la enseñanza del español como lengua extranjera, el sistema educativo inglés, etc. De ahí el “giro temático” del que he hablado antes.

Además, como tampoco trabajamos muchas horas (somos unos privilegiados), voy a comenzar mi andadura profesional como traductora autónoma en Inglaterra, así que también encontraréis entradas sobre mis aventuras y desventuras como principiante. De momento, ya he encargado unas tarjetas de visita, las veréis en breve.

De momento esto es todo, amigos. Volveré pronto, que ya me daba hasta vergüenza estar tanto tiempo sin escribir…

¡Saludos!

Marina

La comunicación en los Juegos Olímpicos

Cuando vimos la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos todos nos dimos cuenta de que TVE no contó con intérpretes para los discursos que tuvieron lugar en dicha ceremonia. Tampoco ocurrió en la clausura. Al final la gente acababa por intentar escuchar el original como podía o escuchar a los comentaristas. Además, y este es el tema principal de esta entrada, desde el principio de los Juegos me di cuenta (y seguro que muchos de vosotros también) de verdaderas barbaridades lingüísticas. A pesar de que sólo he recopilado unos cuantos ejemplos porque he estado fuera, creo que son bastante ilustrativos.

En primer lugar, destaco éste ya que lo he oído varias veces la última semana:

“Este atleta es nacido en X país”

Cada vez que oía “es nacido” se me ponían los pelos de punta. No es el único ejemplo de calcos del inglés. También se ha podido oír: “estaba baneado” (ejemplo cortesía de Blanca Sánchez). En otras ocasiones se ha utilizado el término directamente en inglés, cosa que no puedo llegar a entender. En ambas finales de gimnasia rítmica encontré un ejemplo de estos anglicismos:

“No tiene chance de ganar”.

“No es polite, no es correcto”.

Otros errores tienen que ver con el uso (o abuso) de preposiciones. De hecho, se trata de un abuso de la preposición “de”:

“Los árbitros están deseando de irse a la ducha”.

“Ha solicitado de que el coreano…”

Por último, una expresión que he oído bastante últimamente. No sé de dónde ha salido pero hace que se me pongan los pelos de punta:

“Ay, que se duele de la mano, Santi Freixa”.

Con estos ejemplos me gustaría reflexionar sobre el papel tan importante que tienen los medios de comunicación en la difusión de un idioma. Siempre he pensado que tenemos profesiones afines, ya que tanto periodistas como traductores e intérpretes trabajamos en la comunicación. Nos encargamos de transmitir información, cada uno a su manera. Nuestra herramienta principal es el lenguaje y ambos debemos utilizarlo con la máxima precisión posible. Su influencia (la de los dos) en el uso de un idioma es muy grande y se debe ser consciente de este hecho. Mirando las asignaturas de algunos grados en periodismo he visto que tienen algunas asignaturas de lengua y redacción de textos. No sé si es suficiente o no, lo que sí sé es que todos los profesionales de la traducción se quejan de que no se hace el suficiente hincapié en la lengua A, por lo que podríamos estar ante el mismo caso.

¿Vosotros qué opináis? ¿Habéis escuchado alguna otra “perla” últimamente?

Punto y coma

El sábado pasado, 16 de junio, se celebró la graduación de la promoción de 2012 de Traducción e Interpretación de inglés de la Universidad de Alicante. Nos reunimos todos para celebrar el fin de una etapa. Como dijeron mis compañeros en su discurso, esto no es un punto y final, sino un punto y coma. Ahora nos separamos y cada uno comienza su nueva etapa. Han sido 5 años en los que he aprendido mucho, he conocido a gente estupenda, tanto alumnos como profesores, y he descubierto qué es lo que quiero hacer.

Nunca me hubiera imaginado que podría echar de menos el clima subsahariano de las cabinas, las clases de 7 a 9, o las de 3 a 5. Nunca me hubiera imaginado que me uniría tanto a algunas personas. Debido a la política de convalidaciones de Erasmus, se puede decir que “perdí” un año (nada más lejos de la realidad). Por eso, el año pasado tuve que decir adiós, o al menos en el ámbito universitario, a muchos de mis compañeros. Sin embargo, este año “perdido” me ha permitido conocer a otras personas que ahora se han convertido en indispensables. Así que ahora puedo contar con muchísima gente, a la que me gustaría agradecerle todo el apoyo que me han dado durante estos 5 años.

Desde aquí quiero felicitar a todos los nuevos graduados y desearles suerte para el futuro. Hagáis lo que hagáis a partir de hoy, espero que os vaya lo mejor posible. Y, como decíamos en el vídeo, que sigáis teniendo ilusión, que es lo más importante.

Exams are coming

Pues sí, se acerca Junio y, por tanto, los exámenes. Para algunos, entre los que me incluyo, éstos serán (esperemos) los últimos exámenes de la carrera. Muchos de mi profesores dicen que para ellos resulta muy difícil evaluar las asignaturas de traducción, ya que una persona puede ser muy buen traductor y tener un mal día, o viceversa. Hoy me gustaría repasar los diferentes tipos de exámenes con los que me he encontrado en la carrera y quisiera que dierais vuestra opinión sobre cuál creéis que  es el tipo de examen más adecuado y que compartáis cómo se hace en vuestras universidades.

Uno de los exámenes más típicos es el examen de traducción en el que puedes utilizar todos los diccionarios que quieras, menos Internet. Así, podemos ver ristras de traductores cargando con mochilas y arrastrando maletitas (o incluso yo he llegado a ver maletones) camino del examen. Si unimos la cantidad ingente de diccionarios que llevamos a las mini mesas del Aulario I de la UA el resultado es varios ataques al corazón porque al alumno que tienes en la fila de detrás se le ha caído el Gran Diccionario Oxford al suelo.

También se hacen exámenes de textos vistos en clase sin diccionario. Cuando me lo dijeron en 2º de carrera pensé “Este hombre está pirado”. Este tipo de exámenes depende mucho del profesor. Cuando se trata de repetir como un loro los textos dados me parece que es un examen bastante inútil, pero cuando se trata de textos “tipo” los vistos en clase o en los que se da un problema de traducción que se ha estudiado, me parece que está muy bien. Muchas veces no hace falta el diccionario para poder entender la sintaxis de una oración. Como bien dice un profesor, muchas veces nos falla el análisis morfosintáctico de los elementos y para eso no necesitamos el diccionario, sino analizar la oración.

En general en la UA combinan estos dos tipos de examen más algunas preguntas teóricas. En algunas ocasiones podemos llevar además glosarios hechos por nosotros. Creo que es un buen sistema ya así estás repasando vocabulario sin darte cuenta por lo que creo que ayuda muchísimo. Aún así creo que tampoco te la puedes jugar mucho, ya que la traducción es cuestión de trabajo diario. No se puede “estudiar” el día de antes.

Por último, están los exámenes en los que puedes utilizar todo lo que quieras. Yo nunca he hecho uno así, pero sé de gente que sí. Está claro que es la situación “real”, pero también puede dar lugar a que la gente se copie. Por eso creo que es mejor realizar un  trabajo que sea un como un encargo real, donde puedas consultar todo lo que quieras y hacer un examen sin Internet. Según mi opinión es lo más justo.

¿Vosotros que pensáis? ¿Qué exámenes hacéis en vuestras respectivas universidades? Y para los que ya seáis traductores profesionales ¿ha cambiado mucho la situación?